
#Neuroposta
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🚇 Seguramente atravesaste momentos en tu vida en los que deseaste “partirle la mandarina en gajos” a otra persona (cuando te empujan en el subte , haciendo trámites o cuando le ponen pasas de uva a tus empanadas). No obstante, si no estás leyendo esto desde una celda, lo más probable es que hayas podido regular tus emociones y evitado una masacre.
🔪 Comparados con otras personas, los asesinos presentan una mayor actividad en las estructuras cerebrales vinculadas al “cerebro emocional”, como la amígdala, el hipotálamo y el hipocampo (circuitos límbicos). La activación intensa de estas áreas aumenta la probabilidad de ejecutar conductas agresivas, dado que genera una hipersensibilidad emocional a los estímulos del contexto.
🤡 Podemos delimitar dos tipos de asesinos: los más afectivos/impulsivos, que llevan a cabo sus homicidios en un momento de emoción incontrolable, y los de “sangre fría” (o psicópatas), que pueden describirse como depredadores que planifican sus actos y experimentan poca o ninguna emoción al llevarlos a cabo.
🕵️♀️ Lo que distingue a los asesinos afectivos de los depredadores es su lóbulo frontal. Las investigaciones apuntan a que los asesinos afectivos presentan bajas tasas de actividad en su corteza prefrontal, lo que les impediría regular la sobre-activación emocional, llevando a estados de descontrol observado en crímenes pasionales o en los momentos en los que tenés saldo negativo en la SUBE. En cambio, esta sobre-activación emocional es regulada por los asesinos de sangre fría, lo cual les permite controlar sus impulsos, planificar y manipular a sus víctimas.
😱 Entre los neurotransmisores involucrados en las conductas homicidas, la serotonina tendría un rol fundamental, dado que interactúa con regiones de la corteza prefrontal modulando y suprimiendo comportamientos agresivos. Un déficit de serotonina en estas regiones facilita las reacciones desmedidas orientadas a producir daño en otros.
🧠 En definitiva, si en este momento no te encontrás tras los barrotes (o prófugo) deberías agradecer el buen funcionamiento de tu sistema límbico y la buena regulación prefrontal en tu cerebro.
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✍ Escrito por: @agustin.jmenendez




