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#Neuroposta
Neurociencias

#Neuroposta

28 de octubre de 2019342 likes

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#Neuroposta

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♠♥♦♣ Londres. 2016. Había niebla y Neil Garret, cansado de que Dan Ariely le ganara en el poker, se propuso averiguar qué pasa en el cerebro cuando mentimos (eso que haces con frecuencia). En particular, quería saber si el cerebro se vuelve insensible a la deshonestidad con el tiempo. Porque se había cansado de perder plata.

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🕓 Entonces, puso a gente a hacer una tarea donde podían mentir para recibir dinero (inviten eu🤑). Consistía en adivinar el número de monedas que había en un frasco. Después mandaban su estimación (por computadora) a otro participante. Esto fue en varios escenarios distintos. A algunos, acercarse lo más posible a la cifra exacta de monedas beneficiaba a ellos y a su compañero de juego. En otros casos, sobreestimar o subestimar les beneficiaría a ellos a costas de su compañero.

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😈 Claramente, los que eran beneficiados tuvieron la tentación de mentir sobre cuánto “creían” que había en el frasco, aunque significara menos dinero para su pareja. Al principio, mintieron sólo un poco (lo normal ¿no? 👀), sus estimaciones eran apenas más de lo que creían realmente que estaba en el frasco. Pero en el transcurso del estudio, sus estimaciones se hicieron cada vez más altas. Al final, sus estimaciones eran casi 2 veces mayores que al principio.

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🧠 Finalmente, los investigadores realizaron el mismo experimento viendo el cerebro de los participantes en un resonador (fMRI). La amígdala cerebral (#amigdala_nt) tenía gran activación cuando le participante mentía. Al menos al principio, ya que a medida que las mentiras fueron creciendo, la activación de la amígdala bajó, un proceso que los investigadores llamaron “adaptación emocional”. Digamos, una habituación.

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👩‍🔬 Tali Sharot, coautora del trabajo, mencionó que: “Cuando mentimos interesadamente, nuestra amígdala produce una sensación negativa que limita cuánto vamos a mentir. Sin embargo, esta respuesta se desvanece a medida que seguimos mintiendo y a menor actividad, más grande será la mentira que consideremos aceptable”.

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Ahora que ya lo sabes, piensa en tu amígdala la próxima vez que mentir parezca tentador.

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✍ escrito por @tabathadco

Neuropostaamigdala_nt